Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Morir solo es morir, morir se acaba


José Luis Martín Descalzo escribió muchos y muy buenos artículos de información religiosa. En uno, afirmaba así: “Soñé, a lo largo de mi vida, muchas cosas. Ahora sé que solo salvaré mi existencia amando; que los únicos trozos de mi alma que habrán estado verdaderamente vivos serán aquellos que invertí en querer y ayudar a alguien. ¡Y he tardado cincuenta años en descubrirlo!”.

También escribió muy buenas poesías. Este soneto, escrito poco antes de morir, puede considerarse su testamento. Se titula "Morir se acaba".

Y entonces vio la luz. La luz que entraba
por todas las ventanas de su vida.
Vio que el dolor precipitó la huida
y entendió que la muerte ya no estaba.

Morir solo es morir. Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba.

Acabar de llorar y hacer preguntas;
ver al Amor sin enigmas ni espejos;
descansar de vivir en la ternura;
tener la paz, la luz, la casa juntas
y hallar, dejando los dolores lejos,
la Noche-luz tras tanta noche oscura.

Por la misericordia de Dios, los difuntos descansen en paz. Amén.

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