Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 8 de octubre de 2012

El Credo niceno-constantinopolitano

El Credo «largo», que normalmente se proclama en la celebración de la misa, se llama «Credo niceno-constantinopolitano», porque fue formulado durante los concilios ecuménicos de Nicea (año 325) y de Constantinopla (año 381) como respuesta de los creyentes a las primeras herejías, que falsificaban la fe cristiana.

Algunos no aceptaban la fe de la Iglesia en un Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Querían explicar el misterio de Dios con sus propias ideas. Entonces se reunieron los obispos de la Iglesia (esas reuniones generales se llamaron «concilios») y reafirmaron la fe que nos viene desde los Apóstoles, resumiéndola en el Credo. El Credo «niceno-constantinopolitano» es muy importante porque fue escrito cuando todos los cristianos estaban unidos, por lo que es la confesión de fe que compartimos los Católicos con los Ortodoxos y los Protestantes.

La formulación definitiva dice así:
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Y por nuestra causa fue crucificado en tiempo de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre [y del Hijo], que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

«El Símbolo de Nicea-Constantinopla debe su gran autoridad al hecho de que es fruto de los dos primeros Concilios ecuménicos (325 y 381). Sigue siendo todavía hoy el símbolo común a todas las grandes Iglesias de Oriente y Occidente» (Catecismo de la Iglesia Católica, 195).


Ya hemos hablado del año de la fe y hemos presentado el origen del Credo de los Apóstoles y del Credo Niceno-Constatinopolitano. Mañana comenzamos el comentario a cada una de las afirmaciones del Credo.

4 comentarios:

  1. Siempre me resulta interesante lo que nos dice.Gracias por enseñanos todo. Mary Paz

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  2. Como la explicación del Credo sea tan interesante como las otras entradas de este blog que he leído, me parece que no me la voy a perder.

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  3. Muchisimas gracias, Padre. Tenia curiosidad por este tema y no sabia donde buscar.

    Tiene Ud. un blog excelente , que Dios le bendiga por compartir tanto con tanta gente !

    Creo Ud. no se da cuenta la magnitud del bien y la luz del Señor que esta esparciendo por todo el mundo y , muy especialmente, en sus retiros. Ud. contagia entusiasmo, irradia y reparte paz, a traves de Ud., el Señor esta prendiendo la llama de amor vivo en muchos corazones.


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  4. quien invento el nuevo credo ???niceno-constantinopolitano

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